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Crear una empresa

Toda persona, a la hora de emprender un negocio, debe tener en cuenta los siguientes pasos: 

La idea inicial

Surge como consecuencia de la detección de una oportunidad de negocio y de la identificación de un nicho de mercado.

Requiere obligatoriamente asumir riesgos que alcanzan al capital que se aporta  al proyecto empresarial y al tiempo dedicado a su puesta en marcha y desarrollo que, en este caso, produce una experiencia para proyectos futuros. Una idea inicial no tiene necesariamente que conducir a un éxito empresarial traducido en una rentabilidad acorde con la inversión de medios efectuada, ni tiene que producir una rentabilidad inmediata.

El éxito debe consistir en una rentabilidad  sostenida en el tiempo acorde con los medios materiales y humanos puestos a disposición del proyecto. El fracaso, es decir,  la falta de rentabilidad estimada es una experiencia para proyectos futuros. Creer firmemente en la idea es una condición necesaria, pero esta firme creencia no debe apartarnos de insistir en el proyecto mas allá de lo razonable que debe consistir en el agotamiento de los recursos puestos a disposición del mismo, recursos propios o ajenos, pues la pertinaz insistencia puede conducirnos a un endeudamiento muy superior a nuestros recursos, que nos impida abordar otros proyectos en el futuro.

El plan de empresa

Documento que va a recoger los objetivos y las estrategias a desarrollar. Además, identificará, describirá y analizará la oportunidad del negocio y examinará su viabilidad técnica, económica y financiera. Hay muchos modelos a seguir para confeccionar uno.

La intuición basada en la observación de las actividades desarrolladas en nuestro entorno mas próximo o en otros países con un desarrollo empresarial o innovador mas avanzado que el nuestro , no es una variable a despreciar sino mas bien a tener en cuenta complementada con otros métodos mas científicos estudiados en las instituciones académicas especializadas.

El llamado “olfato” empresarial ha jugado y jugará éxitos empresariales de dimensiones mundiales.

La puesta en marcha

Es en este punto dónde se plantea qué tipo de organización es la más conveniente para la iniciativa en cuestión y los trámites necesarios para su inicio.

Aquí se debe tener en cuenta la capacidad financiera inicial que permita un desarrollo a la actividad propiamente dicha y no dedicada únicamente a su puesta en marcha, pues cada una de las formas que elijamos comporta un coste y condiciona un desarrollo futuro. No obstante, las formas elegidas en origen pueden ser modificadas en el desarrollo de la propia vida del proyecto empresarial adecuándolo a las vicisitudes de cada momento, en orden, a su mejor desarrollo.

Las  formas elegidas para el desarrollo de una actividad empresarial, básicamente son dos: la actuación mediante la creación de una sociedad mercantil, sociedad de responsabilidad limitada o sociedad anonima y la del desarrollo de la actividad empresarial personalmente. El interés sobre la forma a elegir variara en función del proyecto.

Las cooperativas como empresas de antiguo e importante arraigo en nuestro país son otra de las formas de desarrollo de la actividad empresarial de componente fundamentalmente social y que no necesariamente están ligadas al desarrollo de actividad en el medio rural, si no que también pueden servir como forma de desarrollo de actividad en las ciudades.


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